rugbycrc.com

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Crónica 3e 27mar10 – amistoso Veteranos CRC vs Villeneuve de Marsan


No querer es no poder
 

Veteranos CRC, 12 – Villeneuve de Marsan, 26
Valle de las Cañas, 27 de marzo de 2010

 

 

Este sábado nos enfrentábamos en horario más que asequible a un equipo que venía a visitarnos desde el corazón del rugby francés, y que se hacían llamar “Escamats Ortolans” (que, según Regis, en occitano podría ser algo así como “las codornices cojas”; ya preguntamos si tenía algo que ver con lo del palomo cojo, pero parece que no...). Digo lo del horario asequible para hacer más sangrante aún el tema de la puntualidad, porque ya se pueden hacer una idea de cuántos estábamos allí a 20 minutos de empezar el partido. Ya habíamos pactado con los franceses que si nos podían dejar unos cuantos para hacer un 15 contra 15… al final no hizo falta, estábamos justos.

Alineación típica de veteranos, es decir, 80% delanteros y otro 10% de tres cuartos que podrían pasar perfectamente por pilieres gracias a sus sugerentes redondeces. En resumen, prácticamente nadie que pudiera correr atrás. Y eso que hoy tocaba correr, porque acordamos que las melés serían pactadas y que sólo se podía patear en la 22 propia.

El árbitro del Ilustre Colegio Canario (hay que ver lo serio que se pone Chicho para pitar, pero la verdad es que lo hizo muy bien) llama a los capitanes para el sorteo, y los franceses que se llevan el tradicional banderín que se entrega la primera vez que juegas contra un equipo, una botella de buen vino, otra de armagnac y una camiseta conmemorativa para cada jugador.

Nosotros, por nuestra parte, llevamos … las manos en los bolsillos, una sonrisa de oreja a oreja y mucho “bonjour, merci”, en la más fiel tradición de los grandes de la escena española de los años 70. Hombre, diplomático no soy, pero igual habría que mirar estas cositas con un poco más de cariño para que no nos vuelva a ocurrir en el futuro.

Pero bueno, empieza la juerga y desde el primer momento nos encontramos enfrente unos delanteros agresivos, que presionan cada balón y que entran con mucha decisión en los agrupamientos, haciendo que saquemos pocos balones en condiciones de ser jugados atrás. No es de extrañar que jugáramos casi todo el tiempo en nuestro campo y que la posesión fuera sobre todo suya. El caso es que mal que bien nos vamos defendiendo y sólo cerca del final del primer tiempo nos meten un ensayo.

Y este ensayo nos espoleó, pero de qué modo… A partir de ese momento nuestro juego, que hasta entonces había sido bastante gris, alcanzó cotas de mediocridad difícilmente descriptibles.

Sólo destellos momentáneos de pundonor individual nos hacían avanzar metros, pero inmediatamente lo remediábamos abandonando a su negra suerte al portador del balón o, cuando se daba el caso de que la acción transcurría demasiado cerca de donde estábamos como para disimular quedándonos en un discreto segundo plano, aplicando al contacto menos ímpetu que la carroza de los poetas “emo” del Día del Orgullo Gay.

Pero con la que estaba cayendo y de forma inexplicable, vamos y metemos un ensayo. Simon les fabrica un agujero por la derecha y Marcos le apoya para dejar un casi empate que no hacía ninguna justicia a lo que se estaba viendo en el campo.

Pero el rugby tiende a ser más justo en este sentido que otros deportes, y si hay un equipo que domina suele acabar ganando. Eso nos pasó, que nada más empezar la segunda parte nos calzaron tres ensayitos que les sirvieron a los franceses para quedarse más relajados que si se hubieran pagado un circuito termal completo. Y en medio de ese ambiente tan poco dramático nos da de repente por sacar el espíritu montaraz, nos liamos la manta a la cabeza como en el dos de mayo, nos tiramos para adelante ante una defensa que ya era prácticamente solo verbal y acabamos metiendo un segundo ensayo (Conrado pilla un rebote en una touch a cinco metros de su marca) que maquillaba un pelín el resultado para nosotros.

Y nada más en lo deportivo. Se demuestra que cuando salimos mentalizados somos capaces de mucho, y que cuando salimos como hoy somos una pandilla de lo más vulgar. Lo lamento más porque esta vez sí que teníamos público abundante de nuestra parte, y supongo que ya les hemos dado razones de sobra para no volver a vernos más.

Pero bueno, de todo se aprende.

El tercer tiempo fue nocturno, y por lo que he oído estuvo bastante bien.

Pato

Jugaron: Jesús “Pana”, Álvaro Monzón, Whopper, Molinieri, Ramón, Ginés, Felipe (vaya par de flankers), Simon, Pato, Yunke, Meison, Conrado (y vaya par de centros), Marcos, Pete (un talona metido a ala) y Melle.

Ensayos: Marcos, Conrado.

 

Sólo pueden añadir comentarios los usuarios registrados.